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Conoce más sobre las funciones ejecutivas

En qué consisten las funciones ejecutivas

Si te interesan todos los temas relacionados con el cerebro, este post es para ti. No te muevas de la silla si quieres conocer más acerca de uno de los órganos más complejos -y aún misteriosos- del cuerpo humano. Hoy hablamos sobre las funciones ejecutivas: te contamos en qué consisten, para qué sirven, cuáles son y mucho más. Quédate con nosotros y no te pierdas detalle.

Siempre que quieras saciar tu curiosidad o encontrar una fuente de consulta seria, estaremos allí para ti. Trabajamos todos los días con el objetivo de acercarte información confiable, actualizada y revisada por expertos. Además, en nuestros artículos proveemos enlaces a otros sitios de interés relacionados con la misma temática, para que puedas enriquecer todavía más tus conocimientos.

Ahora sí, luego de esta breve introducción, vamos a descubrir cada una de las funciones ejecutivas del cerebro. ¿Estás preparado?

Funciones ejecutivas: qué son

En forma previa a realizar una taxonomía de las funciones ejecutivas, es importante delimitar aunque sea brevemente este concepto. ¿En qué consisten tales tipos de funciones? Son todas aquellas actividades mentales de carácter complejo imprescindibles para planear, coordinar, monitorear, estandarizar y evaluar la conducta necesaria para lograr adaptarse eficientemente al contexto y alcanzar objetivos.

Como seguramente sabes, estas funciones tienen lugar en el cerebro, que es uno de los principales órganos del cuerpo humano. Te invitamos a revisar este post sobre las funciones del cerebro para poder conocer a fondo de qué se encarga tal componente. De manera general, podemos anticipar que se trata del principal sistema de control que posee el organismo, pues es responsable de coordinar la actividad del resto de los sistemas y aparatos.

En este sentido, la puesta en marcha de las funciones ejecutivas condiciona el resto de las actividades cerebrales, pues mientras ejercitamos alguna o algunas de ellas, el cerebro activará diferentes zonas y distribuirá sus recursos de la manera más eficiente posible para poder desplegarlas.

A pesar de que esta definición puede parecer muy compleja, las funciones ejecutivas intervienen en el día a día de las personas; esto es, se trata de operaciones mentales a las cuales recurrimos diariamente en nuestras actividades más cotidianas. Si continúas leyendo para descubrir su tipología, confirmarás que es así.

Todas las funciones ejecutivas
Clasificación de funciones ejecutivas

Tipos de funciones ejecutivas

Ahora que ya sabes someramente en qué consisten las funciones ejecutivas, es momento de pasar a una clasificación de sus diversos tipos o clases. Veamos:

Raciocinio

Gracias a la capacidad de razonar que tenemos todos los seres humanos, somos capaces de resolver problemas de distinta naturaleza conscientemente, creando vínculos de causa-consecuencia entre los mismos y una solución.

Por ejemplo, gracias al raciocinio podemos descubrir cómo reparar un artefacto que se ha descompuesto o analizar una ecuación matemática.

Adaptación

También conocida como “flexibilidad”, es la capacidad cerebral de implementar cambios o modificaciones en un plan de acción ya previsto, para poder adaptarnos a las nuevas circunstancias del contexto.

Inhibición

De entre las diversas funciones ejecutivas, esta puede llegar a resultarte una de las más curiosas. Se trata de la capacidad de hacer caso omiso de ciertos impulsos o de datos irrelevantes a nivel interno o externo mientras estamos llevando a cabo una actividad importante, que requiere toda nuestra atención.

Esto explica por qué olvidamos ciertas cosas cuando estamos muy concentrados haciendo otras. Nos focalizamos en una tarea que nos parece importante o que nos demanda muchos recursos y tendemos a soslayar el resto para evitar saturarnos.

Memoria de trabajo

Es la capacidad cerebral de procesar y almacenar información en forma temporaria. Normalmente a la memoria de trabajo se la conoce como “memoria a corto plazo”: es un espacio mental en el cual algunos datos específicos se encuentran disponibles para ser usados y transformados en un plazo de tiempo delimitado, bastante breve.

La memoria de trabajo interviene, por ejemplo, cuando un profesor está explicando un tema nuevo frente a un grupo de alumnos. Tú eres capaz de comprender lo que el docente dice y retener los conceptos clave gracias a la MCP (memoria a corto plazo); cuando estudies bien el tema para una lección, tales conceptos ingresarán a la memoria a largo plazo o MLP para ser almacenados de forma definitiva.

Planeación

De entre las diversas funciones ejecutivas, esta consiste en la capacidad de elaborar metas, desplegar estrategias de acción para conseguirlas y optar por la vía más adecuada de acuerdo con la consideración de las posibles consecuencias.

Aunque no nos demos cuenta, nos pasamos el día planificando: organizamos nuestra agenda de la manera más eficiente posible (para que el tiempo nos rinda), decidimos a dónde vamos a salir en la noche o a qué hora vamos a levantarnos mañana dependiendo de lo que tenemos que hacer, etc.

Multitasking

O en español, “multitarea”, se trata de la capacidad de planificar, organizar, coordinar y desplegar distintas actividades simultáneamente en forma óptima, intercalando cada una de ellas y conociendo su estado de avance en diferentes momentos.

Por ejemplo, si estás haciendo bricolaje puedes cortar papel, luego pegarlo, después hacer un molde y continuar con la intercalación de actividades distintas mientras escuchas música o miras de reojo la TV.

Ejecución dual

Esta función se parece bastante a la anterior, porque consiste en la capacidad de llevar a cabo y prestar atención a 2 actividades a la vez, siempre que sean de distinta naturaleza. Es el típico caso de limpiar la casa mientras escuchas música con tus auriculares.

Aquí una de las actividades es de naturaleza intelectual y la otra, física; como son distintas, puedes hacerlas en simultáneo, dado que demandan recursos cerebrales diferentes (activan distintas zonas del cerebro).

Decisión

Una de las principales funciones ejecutivas consiste en la capacidad de tomar decisiones, esto es, escoger entre varias opciones de acuerdo a nuestras necesidades, evaluando las posibles consecuencias de cada una de ellas.

Aunque te parezca una cuestión menor, decidir si almorzar una ensalada o una hamburguesa es una decisión importante basada en la capacidad de razonar. Tú sabes bien qué opción es mejor para tu salud y cuál podría hacerte romper la dieta o engordar.

Cálculo temporal

Tenemos una capacidad innata para poder calcular –en forma aproximada- el transcurrir del tiempo, como así también la duración de un determinado hecho o tarea. Sabes, por ejemplo, cuántos minutos en total te toma trasladarte en transporte público hacia un sitio determinado, teniendo en cuenta el tiempo de espera, el traslado en sí y el posible resto de trayecto a ser recorrido caminando.

Lo mismo sucede cuando preguntas “¿Qué hora es?” y alguien te responde: “Deben ser las…”, sin tener un reloj a mano. Somos capaces de hacer un cálculo estimativo del tiempo.

Funciones ejecutivas: ¿para qué sirven?

A pesar de las precisiones que hemos dado, quizá todavía te estás preguntando para qué sirven exactamente y de manera concreta las funciones ejecutivas. Pues bien, déjanos decirte que en la vida de todos los días recurrimos a tales funciones para desempeñarnos adecuadamente en el contexto en el que estamos y alcanzar nuestras metas.

Imagina esta situación tan común: te levantas temprano pensando en las cosas que tienes que hacer y en qué orden debes hacerlas para aprovechar el tiempo al máximo. También realizas un cálculo estimativo del tiempo que te tomará hacer cada trámite y de la cantidad de dinero que te demandará trasladarte de un lugar al otro.

De hecho, seguramente también consideras una especie de “plan B” por si algo no sale como lo previsto y alguna de esas actividades se retrasa más de lo esperado. En ese caso ¿pides ayuda a alguien por teléfono? ¿Dejas alguna de las otras tareas para la tarde o la pospones para otro día? Y así, un largo etcétera.

En este breve ejemplo que hemos expuesto, intervienen el cálculo temporal (sabes aproximadamente cuánto tiempo te llevará cada tarea), la decisión (eliges a qué sitios ir y en qué orden), la planeación (te pones a ti mismo unas metas al iniciar el día y te planteas qué necesitas para alcanzarlas), etc.

Funciones ejecutivas: memoria
Funciones ejecutivas: raciocinio

Ejercicios para practicar funciones ejecutivas

Después de esta exposición, te habrás dado cuenta de que las funciones ejecutivas se encuentran naturalmente presentes en el cerebro humano y, quien más, quien menos, las entrenamos todos los días. Sin embargo, nunca viene mal practicar un poco para conseguir dominarlas al máximo.

Si haces click en este enlace, podrás acceder a una interesante variedad de ejercicios prácticos (muy divertidos, por cierto) para poner en marcha tus funciones ejecutivas. Mientras más practiques, más “afilado” tendrás tu cerebro y podrás mejorar la capacidad de tu memoria a corto plazo, tu eficacia a la hora de tomar decisiones, etc.

Hemos llegado al final de este post después de haberte brindado amplia información sobre las funciones ejecutivas (qué son, qué tipos existen, cómo ejercitarlas, etc.). Si quieres realizar algún aporte o tienes dudas sobre el tema, te invitamos a dejar un comentario en la caja que se encuentra justo aquí abajo.

No olvides compartir este post con tus conocidos si te ha resultado de utilidad. Asimismo, te invitamos a continuar explorando nuestra plataforma virtual para conocer muchas más funciones de otras disciplinas y áreas. ¡Hasta la próxima!

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